Juan Carlos Díaz Lorenzo. Licenciado en Historia del Arte por la Universidad de Santiago de Compostela

La leyenda dice que Cabo Sounion es el lugar donde el rey Egeo, presa de la desesperación, se habría lanzado al mar. Su hijo Teseo había acordado con su padre que si salía victorioso de su combate en Creta contra el Minotauro, izaría al regreso velas blancas en su barco y si moría en el intento, su tripulación izaría velas negras en señal de duelo. Sin embargo, pese al regreso victorioso de Teseo, Egeo vio a lo lejos velas negras pues su hijo se había olvidado de izar las blancas y en su angustia se arrojó desde lo alto del promontorio. De ahí proviene la denominación del Mar Egeo.

El enclave está localizado a unos 68 kilómetros al sureste de la ciudad de Atenas y se accede por una carretera costera, salpicada de numerosas playas y urbanizaciones turísticas y residenciales. Cabo Sounion, llamado también Sunión, sigue siendo un romántico lugar a pesar de las multitudes de turistas que llegan cada día.

Panorámica del templo de Poseidón, en Cabo Souinión

“Sobre el mar de luz intensa, la mirada errante entre las columnas del templo de Poseidón y los pasos sobre sus ruinas, nos alcanza un estado de sublimación en el que comprendemos la grandeza del arte: su magia, su misterio, su belleza”, leemos en la página web artecreha.com, en la que se hace referencia al citado templo, que bien resume el indudable encanto del lugar.

La primera mención conocida aparece en la Odisea (III, 278), cuando se refiere al “sagrado Sunium, el promontorio de Atenas (Σούνιον ἱρὸν (…) ἄκρον Ἀθηνέων). En el siglo VII a.C. esclavos llegados de las minas de Laurión se refugiaron en el enclave, que en el año 413 a.C. aparece fortificado para proteger la importación de grano a Atenas durante la Guerra de Decelia, la tercera y última de las guerras del Peloponeso. Su posición privilegiada hizo que fuera utilizado como observatorio para avistar a los barcos que se dirigían al puerto de El Pireo.

En Cabo Sounion existen las ruinas de dos templos que dominan el mar. Uno está dedicado a Atenea y, en otro, el más famoso y conocido, a Poseidón, en los que los atenienses adoraban a sus dioses desde el periodo geométrico[1]. Este edificio responde a las características normativas que afianzan el Clasicismo pleno de la arquitectura griega. Desconocemos su arquitecto, aunque algunos autores afirman que podría tratarse del mismo que trabajó en el Hephaistheion, o templo de Hefaistos en Atenas, un hombre del círculo de Ictinos, pues responde a criterios constructivos muy similares.

El templo está parcialmente reconstruido, con 16 columnas en pie

Del templo sólo se conserva la crepidoma y algunas columnas perimetrales. Se levanta sobre las ruinas de otro anterior construido en el periodo arcaico en piedra caliza y destruido por los persas en 480 a. C., cuando todavía estaba en obras. En la Atenas pujante de Pericles se decidió su reconstrucción a partir del año 449 a. C., íntegramente en mármol extraído de la cantera de Agrileza.

El estilóbato mide 13,47 x 31,15 m a la altura del escalón superior, con 6 x 13 columnas, dos pórticos y un santuario. Se conservan 16 columnas parcialmente restauradas de 6,02 metros de altura, 1,04 metros de diámetro en la base y 0,79 centímetros en lo alto. Tienen 16 estrías, en lugar de las 20 habituales; se dice que con ello trataba de resistir mejor la acción erosiva de la brisa marina, aunque Tony Spawforth sostiene que es debido a la fragilidad del mármol local. El poeta inglés lord Byron grabó su nombre en una de ellas[2].

El promontorio se eleva a unos 60 metros sobre el mar

El edificio destaca en el entorno y es visible desde lejos, pues se levanta a casi 60 metros sobre el nivel del mar. Se trata de un templo hexástilo, períptero de orden dórico, con un canon particularmente alto en la medida de las columnas, que además son más delgadas de lo habitual, lo que otorga al templo una esbeltez poco habitual en la época en que se construye e incluso en el conjunto del orden dórico.

Las excavaciones han demostrado que la “cella” no tenía columnas y debía acoger a una gran estatua de Poseidón, de más de dos metros de altura, como la rescatada por las redes de unos pescadores en cabo Artemision, al norte de Eubea. La ornamentación esculpida se basaba en temas tradicionales de la gigantomaquia y centauromaquia y en las proezas de Teseo. Estaba decorado con elementos ornamentales pintados, un friso con motivos figurativos de mármol de Paros en la sala delantera y escultura en los frontones.

Por el estilo debe fecharse en la década de 440 a. C. Se sabe que en la época de Augusto los canalones de desagüe se reutilizaron en el templo de Ares en el Ágora de Atenas, por lo que, en opinión de Tony Spawforth, el templo quizás deba contarse entre los destruidos por Filipo V de Macedonia en el 200 a. C.

Bibliografía

Mavromataki, María. “Grecia entre el mito y la leyenda”. Ed. Xaitalis. Atenas, 2008.

Spawforth, Tony. “Los templos griegos”. Akal Ediciones. Singapur, 2007.

Fotografías:

Juan Carlos Díaz Lorenzo, Stella R. y Pascual (flickr)


[1] Mavromataki, María. “Grecia entre el mito y la leyenda”. p. 46. Ed. Xaitalis. Atenas, 2008.

[2] Spawforth, Tony. “Los templos griegos”. P. 146-147. Akal Ediciones. Singapur, 2007.

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