Juan Carlos Díaz Lorenzo. Licenciado en Historia del Arte por la Universidad de Santiago de Compostela

Durante el siglo XIX la presencia colonial británica en la India se amplió mediante la adquisición de nuevos territorios, como Bengala y el Punjab, por medio de anexiones y confiscaciones a los indígenas y entregas pacíficas de los rajáes. En 1857, superada la sublevación de los cipayos, la India quedó bajo el gobierno directo de Inglaterra y en 1876 se constituyó en imperio. Con la aplicación de las orientaciones económicas librecambistas imperantes, la colonia se transformó en un gran mercado inglés y para su desarrollo se hicieron grandes inversiones de capital.

En el sector agrícola se fomentó la extensión de los cultivos de importación en detrimento de los de subsistencia, alcanzando una gran importancia la producción de algodón, que a comienzos de la década de los sesenta estaba muy potenciado debido a la guerra civil en EE.UU., lo que había provocado la interrupción de los suministros norteamericanos a Europa. 

Sin embargo, en las últimas décadas del siglo XIX, la economía de la India evolucionó hacia una forma mixta, combinando la exportación de materias primas y formas elementales de industrialización. La industria del algodón se desarrolló a gran escala en Bombay, Calcuta se convirtió en el centro de producción del yute, en el territorio de Bengala se explotaron los ingentes yacimientos carboníferos, en Birmania comenzó la extracción de petróleo [1] y en los territorios malayos prosperó la industria del caucho. 

Bombay. Kalbadevie Road (c. 1890)

Al mismo tiempo que se importaron y adaptaron las nuevas tecnologías occidentales, se estimuló la actividad empresarial, lo que permitió, incluso, la integración de los hombres de negocios indígenas, algunos de los cuales alcanzaron posiciones económicas relevantes, como es el caso de la familia Tata, perteneciente a la alta aristocracia hindú, con importantes intereses en el sector algodonero de Bombay, lo que habría de permitirle introducirse en 1902 en el sector metalúrgico y siete años después fundaría la ciudad industrial de Jamshedpur, que pronto se convertiría en un populoso centro productivo. 

Se aprecia, pues, que las actuaciones realizadas en el territorio hindú no eran tanto el resultado de una estrategia teórica preconcebida, como la aplicación de un plan concreto de dominación política y económica. La aplicación del nuevo régimen se consiguió mediante la intervención de las autoridades gubernativas y militares, acuerdos y protección a los principados feudales que aún subsistían, todo con la idea de plegar por la fuerza al acatamiento del nuevo modelo económico, sobre todo en los grandes centros urbanos, a una civilización estratificada por clases y castas y muy atrasada en su desarrollo tecnológico. 

Los mayores esfuerzos se orientaron hacia la construcción del ferrocarril, que se inició con las líneas que enlazaban Bombay y Calcuta con los centros de producción algodoneros, aunque la red inicial se ramificaría muy pronto hasta conformar un sistema nacional. La primera línea férrea de la India, entre Bombay y Thana, tenía 45 km y se inauguró en 1853. Apenas siete años después ya existían 875 km de línea férrea, que sumaban 9.375 km en 1880 y hasta entonces se habían invertido más de 75 millones de libras esterlinas. En 1900, la red ferroviaria sumaba 15.625 km y en 1914, cuando estalló la Primera Guerra Mundial, era de 21.875 km [2]

El primer tren en la India circuló a partir de abril de 1853

Las capitales provinciales, algunas de ellas establecidas en ciudades costeras como Bombay, Madrás y Calcuta y otras del interior, caso de Allahabad, Lahore y Nagpur, se convirtieron en los principales centros de organización de la presencia inglesa en la India. Con frecuencia, en torno a los nudos coloniales existentes –zonas portuarias, fuertes militares…­­– se desarrollaron los centros de las ciudades y en ellos se establecieron las sedes administrativas, ubicadas en edificios de nueva construcción de estilo europeo, con arquitecturas que seguían las líneas neoclásicas o victorianas. 

En las ciudades de Bombay, Calcuta, Madrás y Rangoon se formaron barrios comerciales dominados por los europeos y también se dio el caso de un claro dominio en aquellos donde se establecieron las instituciones públicas y privadas. Los barrios residenciales obedecían, por lo general, a proyectos definidos de planificación, siendo muy interesantes por su ordenación urbanística, propiciando una clara separación de las aglomeraciones indígenas existentes, que, con el paso del tiempo, quedarían relegados a una posición totalmente secundaria. 

En las zonas preferentes suburbanas se levantaron las villas más ricas y suntuosas, dotadas de todos los elementos de lujo y confort necesarios para la vida en el clima tropical y junto a ellas se reprodujeron los equipamientos específicos del modo de vida inglés, es decir, parques, clubes deportivos, hipódromo para las carreras de caballos, campos de golf y cricket, cuyo acceso estuvo casi siempre vedado a los nativos. 

Para el control higiénico de los barrios indígenas, en 1864 se formaron en las ciudades principales unas comisiones sanitarias, siguiendo así las líneas marcadas por la legislación inglesa promulgada en 1859. Debido a las condiciones, entonces muy precarias, en que se desenvolvían las aglomeraciones urbanas, las primeras medidas adoptadas se referían a los servicios más elementales, como el abastecimiento de agua o la salubridad de las calles más importantes. 

Plano de la ciudad de Bombay (1924)

El cambio de siglo propició la aparición de los Improvement Trusts, organismos de carácter empresarial para el control fiscal y de intervención e independientes de las administraciones municipales. A la constitución del Improvement Trust de Bombay (1898), siguieron los de Mysore (1903), Calcuta (1911), Lucknow (1919), Allahabad (1920) y otras ciudades. Esta doble estructura administrativa no sólo confirmó sino que fomentó la división y separación entre ciudad europea y ciudad indígena. 

Los Improvement Trusts concentraron su interés sobre las áreas urbanas que podían ofrecer las mejores perspectivas de inversión y obtención de beneficios, es decir, casi en exclusiva en las áreas europeas, evitando intervenir en las áreas populares salvo en los casos de las epidemias, frecuentes y desastrosas [3], que determinaban el derribo para el saneamiento de los centros antiguos. 

Un análisis de la situación de la vivienda en 1911 en los barrios marginales de Calcuta, indica que era inferior al 20 % el número de las unidades de habitación que podían considerarse aceptables. En los barrios marginales de Bombay, el 96 % de la población habitaba en viviendas de una sola pieza, mientras que en Karachi el 48 % vivía entonces en cuartos ocupados por veinte personas o más, y otras 23.000 personas habitaban en viviendas ocupadas entre 5 y 19 personas [4].

Junto a las ciudades mayores estaban también los acantonamientos militares y las zonas vacaciones y de ocio de los súbditos ingleses. Los acantonamientos aparecen localizados según las necesidades estratégicas y su planificación seguía rígidos esquemas en cuadrícula, con sectores residenciales dispuestos de acuerdo con las jerarquías del ejército y dotados de equipamientos civiles y militares, figurando con frecuencia, en inmediata continuidad, los núcleos de población civil. 

Las ciudades balnearias de nueva fundación, como Simla, Dalhousie y Darjeeling –localidades administrativas de estancia de los gobernadores de las provincias menores y lugares de descanso estival de la población europea de las ciudades mayores– se construyeron formando edificaciones tipo “bungalows”, entre parques, edificios administrativos e instituciones recreativas y deportivas. La población indígena ocupaba barrios separados, por lo general situados en las partes bajas respecto del asentamiento europeo. 

Panorámica del centro de la ciudad de Calcuta, a mediados del siglo XX

Calcuta, fundada en 1632 como puerto comercial y designada capital de la India en 1757, fue residencia de los gobernadores generales ingleses hasta 1859, y desde ese año y hasta 1911, residencia de los virreyes de la Corona. En la primera mitad del siglo XIX, alrededor de los núcleos originarios de la ciudad –la fortaleza, el puerto, el mercado– se formó el área de control político y administrativo de la capital. 

El histórico Fort William está rodeado del parque Eden Gardens de más de 50 hectáreas, en cuyas márgenes surgen los principales edificios gubernativos y administrativos: el palacio de Gobierno (1803), el Town Hall (1844), la catedral de St. John (1847) y el palacio de Justicia (1872), mientras que en el barrio residencial de Alipur se encuentra la residencia del gobernador (Belvedere). Alrededor del conjunto se extienden otros barrios residenciales, con el amasijo de la Black Town hacia el N y el E, subdividida en 15 barrios por algunas calles mayores y enlazada con la orilla occidental del Hoogly por el puente Houra. La población, estimada en 400.000 habitantes a mediados del siglo XVIII, alcanzó 1.132.000 habitantes en 1921. 

Bombay, fundada por los portugueses en 1534, convertida primero en posesión directa de la Corona (1661) y transferida después a la Compañía de las Indias (1668), se levanta sobre una isla, siendo unida posteriormente de manera permanente con tierra firme. El desarrollo europeo data de 1840, con la fundación del primer banco y la llegada del ferrocarril. En el centro surge el Town Hall, de estilo neoheleno, mientras que la estación principal, bautizada Victoria Terminal, se construyó en estilo neogótico. Desde el fuerte, la iglesia y el puerto, la ciudad europea se extiende hacia el S a lo largo de la península, mientras que en el N se forma la ciudad indígena, cerrada al E por las líneas férreas que rodean el gran complejo portuario. 

En los primeros años del siglo XX vivían en Bombay unos 50.000 europeos, que contaba con una población total ampliamente superior al millón de habitantes [5]. El Improvement Trust local realizó una serie de planes parciales, reconstruyendo áreas degradadas, construyendo calles, imponiendo reglamentaciones y acometiendo una actividad edificatoria de carácter especulativo, situación que se prolongaría hasta 1933, en que se incorporó a la administración municipal, quedando así reunificada. 

Victoria Memoral Hall. Calcuta (1906-1921)

Madrás, situada en la costa de Coromandel, fundada en 1639 por la East India Co. con la construcción del fuerte de St. George, también desarrolló un centro administrativo situado en la desembocadura del río Cooum. Como en Calcuta, entre la fortaleza y la ciudad de Georgetown (Blacktown hasta 1906) se dejó una franja de terrenos libres (Esplanade) e incluso con la expansión sucesiva se mantuvieron una serie de parques que separan los núcleos centrales de los barrios suburbanos de Triplicane y Maylapore, al S; de Pursakawan, al W; de Tandiarper, al N, etc. Los barrios residenciales europeos, de hotelitos con jardín (Egmore, Nungabakam) se extienden hacia el interior [6]

Rangoon fue refundada por los ingleses entre 1850 y 1860, sobre una planta en cuadrícula centrada en torno a la pagoda de Sule, con la arteria del Strand trazada a lo largo de las riberas del río y cuatro arterias mayores paralelas, de más de 30 m de anchura, trazadas a intervalos de 240 m entre sí. De N a S las calles tienen las mismas dimensiones e intervalos, con excepción de la Sule Pagode Road, de 65 m de anchura. 

La actividad económica de la ciudad giró desde un principio en torno al tráfico del arroz, madera de teca y productos exóticos. La ciudad presentaba una mezcolanza de numerosas razas de la India y contaba con una colonia china relativamente numerosa. Con el crecimiento urbano derivado de la fuerte concentración de habitantes [7] y con el reforzamiento del centro comercial en la ciudad vieja, se produjo una descentralización hacia las franjas suburbanas de los principales equipamientos europeos (Universidad, hipódromo…) y de los usos residenciales, que se distinguen, en conjunto, por la constante correlación establecida entre altitud sobre el nivel del mar y status socioeconómico. Rangoon, cuarto puerto del Imperio británico, se convirtió también en ciudad capital en el momento en que Birmania se separó de la India, en 1937. 

Colombo. Queen’s House (residencia del gobernador)

El centro urbano de Colombo, con la vieja fortaleza, la Queen’s House (residencia del gobernador), los edificios gubernativos y la iglesia de San Pedro, se extiende hacia la orilla del Indico. A espaldas de la explanada de Galle Face se distribuye el barrio de los hotelitos habitado por europeos recogido en torno al sinuoso Victoria Park. El mayor núcleo indígena es el barrio de Petthan, al E del núcleo blanco. 

La creación de la ciudad de Nueva Delhi, se debe a la decisión de construir una nueva sede para el virrey, con todos los equipamientos propios del gobierno imperial, autónoma en su estructura urbanística y situada en una zona menos periférica respecto del conjunto del país, abandonando así la vieja capital, Calcuta, después de que ésta quedara como residencia del gobernador de Bengala. 

Las razones que impulsaron al Gobierno de Inglaterra a realizar este gran esfuerzo se encuadró en el momento histórico en el que el país se encaminó hacia la constitución de una Commonwealth llamada a vincular entre sí, a escala mundial, los diversos elementos de un complejo sistema económico y político tutelado por la metrópoli. 

El 12 de diciembre de 1911, el rey de Inglaterra Jorge V proclamó el traslado de la sede del Gobierno indio desde Calcuta a su nuevo emplazamiento. La comisión designada para situar el área que resultase más adecuada para el nuevo asentamiento –de la que formaba parte el arquitecto sir Edwin Lutyens– se pronunció a favor de Raisina Hill, una colina al sur de la vieja ciudad de Delhi. El virrey aprobó esta elección y fijó un plazo de cinco años para el desarrollo de las obras. 

Raisina Hilll es una colina situada al sur de la vieja ciudad de Delhi

El programa de construcción de todo el complejo comprendía los edificios destinados al poder legislativo, las oficinas del secretariado, la residencia del virrey y el acuartelamiento del personal de servicio y de los cuerpos de guardia. Lutyens [8], a quien se encomendó la ordenación urbanística, requirió la colaboración, en la parte arquitectónica, de Herbert Baker [9], que se responsabilizó de la construcción de los secretariados y del Parlamento, mientras Lutyens se reservó el proyecto de la residencia del virrey. 

La intención de ambos arquitectos no era otra que la de formar una composición común, de modo que expresase la unidad de las funciones gubernativas. Baker describía Raisina Hill diciendo que, a su juicio, constituía una gran Acrópolis con sus Propileos. El complejo urbano, según sus palabras, sería construido “conforme a las cualidades y tradiciones fundamentales, que se han hecho clásicas, de la arquitectura de Grecia y de Roma” y decía que los edificios han de reflejar también “ciertos aspectos estructurales de la arquitectura india, y han de tener una ornamentación capaz de expresar los mitos, los símbolos y la historia de las gentes del país” [10]

El esqueleto de la capital hindú está constituido por un triángulo equilátero cuyos vértices son los polos funcionales de la organización del asentamiento. La base del triángulo es la Royal Avenue, de 350 m de anchura y dotada de arbolado, que enlaza el centro monumental situado hacia el W –con el palacio del virrey, el Parlamento, las oficinas administrativas, la residencia de los funcionarios europeos– con la Esplanade hexagonal de los dignatarios y soberanos indígenas, miembros de la Cámara de los Príncipes, de 750 m de diámetro, situada hacia el E. El vértice N está constituido por una plaza circular destinada a centro comercial y enlazada mediante algunas radiales con la vieja Delhi y la estación ferroviaria. 

Otras arterias perpendiculares a los lados del triángulo completan el esquema viario en el que se sitúan la Universidad, los hoteles y los templos religiosos, los parques y las residencias. El retículo de las calles aparece completamente jerarquizado, según dimensiones de anchura de 50, 36 y 25 m, dos y una fila de árboles, respectivamente [11]. 

Luytens. Vista del palacio Rashtrapati Bhavan y la columna Jaipur

En opinión de Paolo Sica, “la composición general, incluso dentro de los propios términos de la tradición clásica, dista mucho de ser feliz, y revela, entre otras cosas, una falta de correlación íntima entre la obra de los dos arquitectos” [12]. De los edificios realizados, los debidos a los trazos de Baker forman parte de la tradición eduardiana, con referencias exóticas en los detalles decorativos, mientras que los realizados por Lutyens y, sobre todo, la residencia del virrey, tienen una mayor fuerza expresiva. 

Debe tenerse en cuenta que el complejo de Nueva Delhi es más grande que Versalles. Sólo la residencia del virrey mide en sus dos direcciones principales casi 190 x 160 m. Representa la máxima afirmación, en una sola ciudad, de la potencia colonial del imperialismo inglés en el mundo. En resumen, Lutyens diseñó una espectacular zona administrativa, que se convertiría en legado del imperialismo británico. La avenida conocida como Rajpath o Camino de los Reyes, se extiende desde el Memorial de Guerra, en la actualidad Puerta de la India, hasta el palacio del virrey o Rashtrapati Bhavan. 

El faraónico complejo proyectado para materializar un sueño imperial entonces en decadencia, era el anuncio de toda una época. Terminado en 1931, el gran palacio del virrey tan sólo podría ser utilizado por los ingleses durante 16 años. Coincidiendo con su construcción comenzaron a formarse en la India las corrientes y grupos revolucionarios que, aunque divididos entre sí, tenían en común la idea de luchar contra el sistema colonial inglés, en el que la figura de Gandhi se convirtió en profeta y líder. 

Fotos procedentes de varias páginas de internet relacionadas con la India.


[1] Para su extracción y comercialización, en 1866 se constituyó la sociedad Burmah Oil Company.

[2] Fieldhouse, David. Los imperios coloniales desde el siglo XVIII.  Siglo XXI Editores. Madrid, 2002. 

[3] En la epidemia de cólera de 1897 murió en Bombay el 60 por mil de la población.

[4] Sica, Paolo. Historia del Urbanismo. El siglo XIX. Vol. II. Instituto de Estudios de Administración Local. Traducción de Joaquín Hernández Orozco. Madrid, 1981. 

[5] En 1812 Bombay tenía cerca de 200.000 habitantes y en 1912 casi millón y medio.

[6] En 1921 la población superaba el millón de habitantes.

[7] Se cifraban en unos 92.000 habitantes en 1872 y más de 400.000 habitantes en 1931.

[8] Sir Edwin Landseer Lutyens (1869-1944) está considerado el más grande de los arquitectos de la historia del país. Diseñó numerosos edificios de Gran Bretaña, aunque su mayor gloria la alcanzaría en el diseño de Nueva Delhi. Estudió arquitectura en la South Kensington School of Art, en Londres, entre 1885 y 1887. Su historial está jalonado de importantes proyectos, que le valieron numerosas distinciones y reconocimientos.

[9] Unos años antes, el arquitecto Herbert Baker (1862-1946) había construido el conjunto Union Building en Pretoria, la capital de Sudáfrica, después de finalizada la guerra contra los Bóers. En 1910 se convocó un concurso para la edificación de la nueva capital de Australia. La construcción de una nueva capital en la India, con una posición geográfica más adecuada, respondía también a la unidad de favorecer la unidad del elemento hindú y musulmán tras la reunificación de Bengala.

[10] Sica, Paolo. Op. cit.

[11] La ciudad estaba prevista para albergar unos 70.000 habitantes. En 1931 había alcanzado 30.000 habitantes.

[12] Sica, P. Op. cit. 

Juan Carlos Díaz Lorenzo. Licenciado en Historia del Arte por la Universidad de Santiago de Compostela

Pasado un tiempo en el que el debate regionalista quedó interrumpido, en 1932 hizo su aparición el arquitecto que protagonizaría el triunfo del revitalismo canario. El 15 de septiembre del citado año, José Enrique Marrero Regalado, publicó un artículo en el periódico La Tarde con un título bien explícito: “Hacia el estilo arquitectónico regional”, donde retomó la defensa del tema. No obstante, se trataba de un proceso más consecuente y mejor elaborado teóricamente, en el que, dejando aparte el folclorismo fácil de la década anterior, investigó en las esencias de este lenguaje y sobre ellas construyó un nuevo discurso, “lejos del mimetismo servil de los tópicos”[1].

Para Marrero, los elementos válidos de la arquitectura canaria había que buscarlos en la arquitectura popular, de cuya sabiduría había que extraer las bases de la nueva arquitectura canaria. Los huecos, los porches, las terrazas, los patios, los poyos… y también el color, son los fundamentos sobre los que se basan la nueva arquitectura, que constituía la única alternativa que podría dar personalidad propia al panorama constructivo canario. Sus afirmaciones son claras en este sentido: “Debemos tomar de ellas la esencia y la perfección para crear nuestro carácter con nuestros medios”.

Al principio, el autor se movió en tres direcciones y sin prioridad: regionalismo, racionalismo y la arquitectura clásica, aunque años después renunciará a alguna de ellas. En el mismo año de su llegada a Tenerife (1933) proyecta su primera obra regionalista, aunque con un planteamiento difuso, si bien irá desvelando las claves de sus ideas con una cuidada sagacidad.

José Enrique Marrero Regalado (1956)

En la casa de Maximino Acea trazó un diseño sobre unos parámetros casticistas, entre los que incluyó una solución internacionalista, como es el cuerpo cilíndrico adosado al frente. Poco después proyectó la casa para Aurora Meléndez, en donde se aprecia el avance en expresiones como “los matices coloniales del país”. No se trata de edificios regionalistas en el sentido estricto, sino que introducen motivos canarios en un contexto más libre (balcón, alero, ventana, tejado), hasta que en 1933, en el proyecto de la casa de Francisco Trujillo, el lenguaje es más directo: la fachada es de tipo colonial modernizada, con un amplio balcón canario. En dicho año, además de impartir varias conferencias sobre el tema, publicó un texto considerado fundamental: “Expresión de la arquitectura en Tenerife” aparecido en el almanaque de la revista Hoy.

Como señala el profesor Darias, “ciertamente, Marrero no es mimético, como él mismo afirma. Se sirve de los elementos canarios para crear una nueva arquitectura, personal e individualizada. Llega incluso a plantear un eclecticismo que, en teoría, parece antagónico, como es la conjunción de lo vernáculo con lo internacional; en esto no hace sino seguir una tendencia europea que no desdeñaba la presencia de ciertas formas vernáculas en la nueva arquitectura, pero siempre como complemento y no como fin”[2].

El régimen franquista intentó promover una actitud ante la nueva arquitectura en Canarias, donde una parte de la burguesía había adoptado el regionalismo. Por su vinculación al régimen, Marrero, nombrado fiscal provincial de la vivienda, intentó poner freno a la ola de mal gusto y modernidad mal entendida que comenzaba a tener su impacto en la vivienda rural. Para ello dictó una normativa ofertando un repertorio que sirviera de modelo para futuras construcciones, que, en realidad, se trataba de una recopilación suprarregional en la que entroncaba modelos que nunca tuvieron relación con las islas y que eran prestados de otros medios. Algunas de algunas soluciones provenientes del Marruecos colonial español que, a su vez, habían ideado los franceses racionalizando, en los años veinte, el estilo “moresque” importado de Andalucía.

La contribución de Marrero Regalado fue muy considerable

El regionalismo no fue de uso exclusivo de Marrero. En los años treinta, Miguel Martín Fernández de la Torre, influido por su hermano Néstor, también proyectó algunas viviendas en el trozo de la rambla santacrucera conocida como Paseo de las Tinajas, aunque fueran casos incidentales.

Durante la posguerra, una buena parte de los arquitectos se lanzaron con plena  complacencia a la repetición: Rumeu, Felip Solá y, sobre todo, Tomás Machado. Éste, junto a Marrero, es el único con una aportación formal y tipológica realmente válida y consecuente. Sigue un planteamiento arqueologista, donde el edificio, a veces, se confecciona con un preciosismo que puede llegar a confundir, por su similitud con los modelos. Para él, como expuso en su proyecto del Hotel Mencey, el regionalismo canario significa la fidelidad a los patrones, aunque no siempre fue tan estricto con sus ideas. En una parte de su obra, sobre todo la de carácter rural, introduce elementos foráneos procedentes de otras fuentes.

Este lenguaje recibió su golpe de gracia en la sesión crítica que la “Revista de Arquitectura” (enero de 1953) celebró en la casa de Marrero Regalado. Cuando C. De Miguel inició el debate con una frase tan lapidaria como “la actual arquitectura canaria nos parece que le falta de modernidad, tanto como le sobra de falsa tradición”, apostillando que había ya demasiados balcones canarios; todos los arquitectos entonaron su propia culpabilidad, empezando por Marrero, seguido de Rumeu, mientras que Machado ni siquiera se manifestó. Sólo hubo una voz que intentó frenar aquel cúmulo de renuncias, Aznar, cuando dijo “no comprendo la fobia contra el balcón canario”, siendo contundentemente acallado por Picardo ante esta tímida defensa.

Esta sesión, sin embargo, no fue inútil. De ella salió una nueva generación (R. Henríquez) que daría un giro, actualizado y con ello, salvando la originalidad de la arquitectura canaria, aunque en un proceso distinto, punto de partida de una nueva etapa.

Entre los ejemplos de esta etapa citaremos la casa Cabrera Valdivia, situada en la esquina de las avenidas General Mola y Bélgica, en Santa Cruz de Tenerife. Se trata de un chalet regionalista, encargado por Manuel Cabrera Valdivia a Tomás Machado, quien firma el proyecto en 1941. La obra, finalizada en octubre de 1947, representa la culminación del regionalismo en la obra de Tomás Machado, a pesar de que es una de sus primeras obras. Machado prefiere la fidelidad a los modelos intemporales dentro de una mímesis arqueologista extraída del rico repertorio que él conocía en gran medida pero que fue poco a poco completando a base de una lenta recopilación gráfica. Si analizamos la casa, cada elemento denota una procedencia completa: el muro de cerramiento es una tapia con albardilla, propia de las haciendas rurales; la celosía procedente de los modelos palmeros; la puerta de cuarterones, una elaboración dieciochesca y el conjunto una aproximación a una hacienda rural.

Citaremos también la casa Hernández Suárez-Linda Tapada, vivienda unifamiliar tipo chalet proyectada en 1943 por el arquitecto Tomás Machado y Méndez de Lugo para la familia Hernández Suárez a medio camino entre los grupos residenciales de la Cruz del Señor y la Vuelta de los Pájaros.

Sobre una casa tradicional canaria asentada en ese lugar, zona de paso del camino que une Santa Cruz con La Laguna, Machado redactó un nuevo proyecto de evidente signo regionalista y con grandes connotaciones con la tipología tradicional de la arquitectura popular canaria. Manteniendo la vieja estructura de la antigua edificación se modificaron todas las dependencias con nuevos accesos y escaleras.

Se trata de una edificación de planta rectangular y dos niveles de altura. La entrada principal se realiza a través de un pórtico cubierto por donde se accede a las dependencias de planta baja, gran corredor techado y pérgola. En planta alta se distribuyen los dormitorios, sus dependencias y una gran terraza corredor en forma de “L”, que da al jardín y a la parte posterior. Lateralmente se dispone entrada de servicio y garaje. En la fachada principal se destacan el revestimiento de piedra, tanto en el zócalo como en las esquinas; los ventanucos con balaustres torneados en madera de tea y el balcón central con cerramiento de celosías y cojinetes en la parte inferior. Remata todo el conjunto una cubierta a cuatro aguas de teja árabe con pronunciados aleros. En la fachada al jardín se observan cuatro grandes arcos de medio punto, revestidos con antepechos de balaustres torneados y zócalo de piedra. En la planta alta posee una gran terraza con balaustrada de madera y cojinetes.

En cuanto a la arquitectura oficial de la posguerra en Santa Cruz de Tenerife, citaremos, entre otros ejemplos, los siguientes:

Gobierno civil

Obra del arquitecto Domingo Pisaca y Burgada. La fachada principal es sobre Méndez Núñez. Se distinguen tres paños. Destaca el central, siendo el acceso al edificio, con un pórtico de tres vanos de doble altura con arco de medio punto. En el segundo nivel presenta una balaustrada continua a la que dan tres vanos rectangulares alineados con los vanos inferiores. Los paños laterales de esta fachada presentan en planta baja una ventana con arco superior de medio punto y balaustrada y en el primer nivel un vano rectangular, similar a los del paño central, da a un balcón volado con balaustrada de herrería.

La fachada lateral, sobre Viera y Clavijo, presenta similar composición que los laterales de la fachada principal: vanos de arco de medio punto en planta baja, con moldura perimetral -aquí con ventana rectangular inferior inserta en el basamento-; y en el primer nivel, alineados con anteriores, vanos de ventana rectangulares con pilastras laterales molduradas y frontón superior triangular.

Domingo Pisaca y Burgada. Gobierno Civil de Santa Cruz de Tenerife

Comandancia de Marina

Edificio neoracionalista de finales de los años 30. Vivienda unifamiliar de tres plantas, destacando en el cuerpo izquierdo las ventanas circulares y la puerta de cantería dintelada. El cuerpo derecho rematado en ventanales, destaca por su balconada abierta con pies derechos. Marrero Regalado llevó la dirección de obra. Después la siguió Tomás Machado, actuando como aparejador Joaquín Amigó.

Se trata de un edificio de planta rectangular. Un pasillo central sobre el eje organiza el interior con habitaciones a ambos lados, remata con un volumen curvo de tres niveles que aloja la caja de escaleras y es acceso a la terraza de azotea. Destaca una franja horizontal de ventana. La fachada principal, simétrica, presenta en planta baja una galería porticada con arcos de medio punto, que en el segundo nivel constituye la terraza techada con baranda de hierro forjado siguiendo el estilo barco. En sus laterales, dos cuerpos planos de dos niveles con franja central hueca de ventanas. Variados detalles de alegoría naval: ventanas circulares, franjas continuas horizontales de ventana, barandas metálicas y la misma volumetría.

La gradería de acceso precede al edificio en la fachada principal. Como elemento de referencia fundamental el escudo del régimen anterior. Elementos de Interés: Carpinterías, balcones y losas en voladizo, barandas y columnas de hierro. Tiene jardín perimetral, elementos lígneos en la decoración interior y mobiliario de época. 

Marrero Regalado. Comandancia de Marina de Santa Cruz de Tenerife

Pabellón de Prácticos

Edificación destinada a albergar un Pabellón de Prácticos en el Puerto de Santa Cruz de Tenerife, proyectado en colaboración entre el arquitecto Tomás Machado y Méndez Fernández de Lugo y el ingeniero Miguel Pintor González, en el año 1947. Se trata de una construcción elaborada bajo pautas circunscritas a la estética racionalista, estilo no muy frecuentado en su carrera profesional por el arquitecto autor del proyecto. El edificio se ubica dentro de las instalaciones portuarias, a una cierta altura sobre el nivel del mar y muy cerca de la bocana del puerto, desde donde se dominaba una amplia panorámica de todos los muelles del recinto portuario. La edificación se levanta figurando e imitando la forma de un gran puente de mandos de una embarcación.

Edificación construida sobre una planta en forma de herradura, donde la curvatura se localiza en el flanco que mira hacia el puerto, es ahí donde se encuentra la fachada principal compuesta por un basamento del que se desprende una escalera que dirige a una galería que produce un profundo hueco en la composición. Los vanos que se abren al exterior se combinan en formas rectangulares con otros a manera de ojos de buey. El edificio cuenta con una gran azotea sobre la que se levanta un mirador.

Tomás Machado-Miguel Pintor. Pabellón de Prácticos

Correos y Telégrafos

El edificio de Correos y Telégrafos se alza en el solar del antiguo edificio de aduanas. Fue proyectado por 1941 Luis Lozano Losilla. Inmueble de aspecto monumental y marcada verticalidad pues está ubicado en una zona de cierta relevancia arquitectónica, ya que en ella se elevan monumentos y construcciones como el Cabildo o Círculo Mercantil. El edificio presenta un diseño similar al Cabildo Insular, de aspecto monumental y de marcada verticalidad.

Exteriormente, y en sentido piramidal, está dividido en tres cuerpos diferentes: el primero, de cantería natural, está formado por la puerta dintelada, y dos laterales, una privada para las viviendas y otras para pasar al resto de las dependencias; en el segundo, pilares adosados, pareados a ambos lados de la puerta; en los intercolumnios se agrupan dos series de vanos. En el tercero se abre un cuerpo de ventanas sobre una cornisa quebrada. Sobre la fachada principal se levanta un cuarto módulo de columnas entre pilares angulares que intenta dotar de ligereza al carácter macizo del conjunto. En el interior, los edificios se articulan en torno a un patio central. 

Luis Lozano. Correos y Telégrafos (derecha). Santa Cruz de Tenerife

Anexo Cabildo Insular (antigua Hacienda)

El edificio de Hacienda forma parte del conjunto del Cabildo Insular, sólo separado por un pasillo. El proyecto lo diseño José Enrique Marrero Regalado como una prolongación del Cabildo. Su promoción fue posterior y se concluyó en 1947. Presenta una planta rectangular y torres que sobresalen una altura en las esquinas. Como en el edificio del Cabildo se utiliza la cantería natural en el primer piso y artificial en los restantes. La fachada está articulada siguiendo el esquema de la Corporación Insular, es decir, como un edificio monumental, de líneas sencillas y sobrias, así destaca un primer cuerpo de vanos dintelados, un segundo de columnas gigantes de orden toscano y en los intercolumnios vanos dintelados y un remate de balaustres.

Sigue el mismo esquema compositivo del edificio del Cabildo Insular. Posee planta de forma rectangular y en cada vértice tiene una torre que sobresale una altura. La composición de la fachada tiene un esquema tradicional, a partir de un basamento, un doble orden y remate a modo de balaustre.

Marrero Regalado. Anexo Cabildo Insular. Santa Cruz de Tenerife

Colegio Fray Albino

Proyecto ejecutado en solo un año, obra del arquitecto José Blasco Robles, por encargo del entonces gobernador civil, Sergio Orbaneja. El acta de recepción del edificio está fechada el 19 de julio de 1939, en este edificio se construyeron tres rectángulos, uno central cuyo lado mayor da fachada hacia la Rambla y en cuyo centro existe un cuerpo de escaleras exento a modo de chaflán curvo. Este, y la galería ocupan la primera crujía y a continuación se sitúan las aulas, los otros dos cuerpos, a ambos lados de éste y en dirección perpendicular respecto a él repiten el uso. 

José Blasco. Colegio “Fray Albino”. Santa Cruz de Tenerife

Bibliografía (incluidos los capítulos precedentes referidos a la arquitectura en Canarias, publicados en esta misma sección)

– Castro Morales, Federico y Hernández Gutiérrez, A. Sebastián. Arte contemporáneo. La modernidad en Canarias. Col. “La biblioteca canaria”. Centro de la Cultura Popular Canaria. Santa Cruz de Tenerife, 1992.
– Darias Príncipe, Alberto. Arquitectura y arquitectos en las Canarias Occidentales (1874-1931). Caja General de Ahorros de Canarias. Santa Cruz de Tenerife, 1985.
  Santa Cruz de Tenerife. Ciudad, arquitectura y memoria histórica (1500-1981). Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife. Santa Cruz de Tenerife,       2004.
– Galante Gómez, Francisco. Historia crítico-descriptiva de la arquitectura en Canarias. Consejería de Educación del Gobierno de Canarias. La Laguna, 1987.
– Hernández Gutiérrez, Sebastián A. Vanguardias arquitectónicas y últimas tendencias. En Gran Enciclopedia del Arte en Canarias. Centro de la Cultura Popular Canaria. Santa Cruz de Tenerife, 1998.
– Navarro Segura, María Isabel. Arquitectura del Mando Económico en Canarias (1941-46). La posguerra en el Archipiélago. ACT. Cabildo Insular de Tenerife. Santa Cruz de Tenerife, 1982.
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Eduardo Westerdhal y la construcción de Canarias como entidad espacial. En gaceta de arte y su época. 1932-1936. Centro Atlántico de Arte Moderno. Santa Cruz de Tenerife, 1997.
Eduardo Westerdhal y Alberto Sartoris. Correspondencia (1933-1983). Una maquinaria de acción. Dos tomos. Cabildo Insular de Tenerife. Santa Cruz de Tenerife, 2006.
– Rodríguez Gutiérrez, Pedro. La arquitectura oficial del siglo XX en Santa Cruz de Tenerife. Colegio Oficial de Aparejadores y Arquitectos Técnicos de Santa Cruz de Tenerife, 1986.
– Rodríguez Martín, José Ángel. Comisaría de Abastecimientos y Transportes. En Gran Enciclopedia Canaria. Tomo IV. Ediciones Canarias. Santa Cruz de Tenerife, 1994.

Fotografías: Fondo Alberto Darias (blanco y negro) y Juan Carlos Díaz Lorenzo (color)


[1] Darias Príncipe, Alberto. Arquitectura y arquitectos en las Canarias Occidentales (1874-1931). Santa Cruz de Tenerife, 1985. Y en  Santa Cruz de Tenerife. Ciudad, arquitectura y memoria histórica (1500-1981),Santa Cruz de Tenerife,  2004.

[2] Op. cit.