Juan Carlos Díaz Lorenzo. Licenciado en Historia del Arte por la Universidad de Santiago de Compostela

Egipto, provincia del Imperio otomano hasta 1914, estaba desde 1882 bajo el control directo de Inglaterra, en forma de protectorado, hasta que consiguió su independencia política en 1922. La creciente influencia europea a partir de la apertura del canal de Suez, vino marcada por la afluencia de capitales y técnicos extranjeros, sobre todo ingleses y franceses. A comienzos del siglo XX los ingleses llevaron a cabo importantes obras para el riego y la explotación de algunas zonas agrícolas. Entre otros hitos significativos figura la construcción de la primera gran presa de Asuán[1], iniciada por los británicos en 1899 e inaugurada en 1902.

En las grandes poblaciones del país, el reforzamiento de la presencia europea y las ambiciones de los notables otomanos provocaron reestructuraciones y nuevas formas de crecimiento, junto a las cuales hay que señalar la creación de las ciudades de fundación europea vinculadas a las obras del canal.

Sede de la Autoridad Portuaria del Canal de Suez (1895)

La ciudad de Alejandría ya se había desarrollado con anterioridad a 1882. Entre 1897 y 1900 se llevó a cabo la ordenación de la Grande Corniche, el paseo marítimo en forma de media luna. Ismailía se creó en 1861 en el canal de Suez para albergar los almacenes y depósitos generales, la dirección administrativa y los demás servicios de la compañía, de acuerdo con un plan del ingeniero francés Le Grand, casi al mismo tiempo que Port Said. A estas dos nuevas ciudades se añadiría Port Fuad, en 1925, situada en la orilla asiática del canal, frente a la anterior. Sin embargo, las obras de mayor envergadura serían las que se llevaron a cabo en El Cairo, en la que sus dirigentes trataron de transformar en ciudad de impronta europea.

Las actuaciones de renovación urbana se iniciaron bajo la administración de Ismaíl Bajá, jedive de Egipto de 1862 a 1879. En 1865 se realizó la ordenación de la plaza de Ezbekieh de acuerdo con el proyecto de los franceses Barillet y Delchevalerie, mientras que en los últimos decenios del siglo XIX se abrieron nuevas arterias en la ciudad musulmana, demoliéndose los barrios más pobres y aislando el bazar y las mezquitas.

La construcción del ferrocarril permitió fijar las áreas industriales y contribuyó a definir las partes urbanas y suburbanas, construidos a la inglesa, de Hélouan y Kasr-el-Doubara (Garden City), este último levantado junto a la zona directiva central. Hacia finales de siglo se produjo en estas áreas una extraordinaria fiebre edificatoria, que habría de prolongarse hasta 1907.

La rápida sustitución de la antigua estructura urbana reflejó, además de la incontrolada especulación, el proceso de transformación social y productiva, con la pérdida progresiva de las viejas funciones, a excepción de algunos núcleos de residencia musulmana que sobrevivieron, a los que luego fueron agregándose nuevos barrios populares, a los que accedieron los campesinos del interior del país.

Fachada trasera del palacio del barón Empain, en la nueva Heliópolis

Sin embargo, el episodio más significativo y singular de la penetración económica y de la presencia europea en Egipto es la iniciativa que llevó a la construcción de la nueva Heliópolis. Su punto de partida figura en la existencia, a comienzos del siglo XX, de una demanda residencial europea que no encontraba una oferta ambiental adecuada en la capital, densamente poblada y carente de servicios higiénicos eficaces, donde el mismo abastecimiento de agua potable era muy precario.

La iniciativa se debió por entero a un empresario privado belga, el barón de Empain, que intuyó las posibilidades de mercado que podría ofrecer una ciudad residencial dotada de todos los servicios modernos, situada a una distancia menor a 10 km de El Cairo y enlazada con la capital mediante un sistema de comunicaciones rápidas.

En 1905, Empain fundó una sociedad financiera, Cairo Electric Railways & Heliopolis Oases Company, y compró a bajo precio del propio Gobierno egipcio, en fases sucesivas, casi ocho mil hectáreas de terrenos de desierto junto al lugar donde en la antigüedad se levantó la ciudad santa de Heliópolis descrita por Herodoto.

El plan previsto adoptó una planta general de tipo académico, mientras el uso del suelo se reguló conforme a los módulos típicos de las parcelaciones para edificaciones aisladas, de aprovechamiento más bien intensivo, y más raramente en formaciones siguiendo a una cuadrícula, subrayando también así el propósito de diferenciar el ambiente en cuestión respecto de la edificación típica de las ciudades árabes.

Título de una de la compañía fundada por el barón de Empain

Salvo la iglesia, situada en posición central y dominante, los edificios públicos no tienen peso específico alguno en la concepción urbana del conjunto. La ciudad está dividida en zonas diversas, que van desde edificios de comunidades a los hotelitos independientes, y reproduce una colonia europea, con los estratos económicos y sociales correspondientes.

Un inmenso hotel de 500 habitaciones y grandes salas de reunión, proyectado por el arquitecto belga Jaspar, formó parte desde el principio de la operación comercial diseñada por Empain. La ciudad tiene desde 1910 un tranvía eléctrico, estando dotada, además, de numerosos equipamientos deportivos típicamente ingleses, como un gran hipódromo, un campo de golf, un campo de polo, piscinas, etc.

En el caso de Bagdad, las obras anteriores a la fecha en que los ingleses asumieron el mando del país, se compendian en la demolición de las murallas defensivas, llevadas a cabo en la segunda mitad del siglo XIX, en la ordenación ferroviaria y, sobre todo, en la apertura del eje viario interno de Ar-Rashid, paralelo al Tigris, construido en 1916 por deseo del gobernador Jalil Bajá.

En 1938, la administración inglesa ejecutó un nuevo trazado hacia el NE, paralelo al anterior y enlazando con éste mediante dos arcos de círculo terminales. De este modo se precisa la planta longitudinal del centro de la ciudad, comprendido entre el trazado ferroviario y la orilla izquierda del Tigris.

Sobre este sistema se determinó la estructura jerárquica de Bagdad, con los ministerios y la parte administrativa situados en torno a la Estación Norte, con las residencias de los funcionarios establecidas en los suburbios de Waziria y Adhamiya. Al S se encuentra la zona comercial europea. Por la orilla derecha del río se distribuyó la zona edificada más pobre, situada más allá de la Estación del Oeste y del aeropuerto.

En el siglo XVIII, los ingleses tenían en el África Occidental la posesión de Sierra Leona, a la que agregaron, en 1880, Gambia, Costa de Oro y Nigeria. En África Oriental conquistaron el Sudán anglo-egipcio, parte de Somalia, Kenya y Rhodesia, mientras que desde la colonia de El Cabo se apoderaron de Transvaal y de Oranje, lo que provocó la guerra anglo-boer. En el Sudán, bajo el completo control de Inglaterra desde 1899, la ciudad más importante, Jartum, fue objeto de un replanteamiento desde su ocupación por lord Kitchener, aplicándose los módulos urbanísticos corrientes a comienzos del siglo XX.

Plano parcial de Nigeria en 1914, elaborado por Jhon Bartholomew & Co.

En la costa atlántica de África, la colonia más importante era Nigeria, constituida mediante adquisiciones territoriales en el Bajo Níger y resultado de la actuación inicial de una compañía francesa y, a partir de 1879, de la United African Co. A partir de los protectorados de Lagos, Bajo Níger y el territorio de los Oil Rivers, se pasó a la constitución, en 1906, de la colonia de Nigeria meridional, fusionada después con la Nigeria septentrional, en 1914. Las ciudades más importantes eran Ibadán, gran centro indígena y Lagos, donde la presencia europea es más acusada[2]. Otras ciudades menores anteriores a la colonización británica adquirieron importancia como centros de intercambio de productos agrícolas con la llegada del ferrocarril, caso de Kaduna, Kano y Zaria.

En Kenya, territorio del que Inglaterra se hizo cargo en 1895, tras su ocupación por parte de la East África Co., la ciudad más importante es Nairobi, fundada a comienzos del siglo XX sobre el solar del antiguo Fort Smith. Mombasa, puerto de la colonia en el Océano Indico, tenía entonces una población ligeramente superior.

Entre otros territorios africanos colonizados por los ingleses destaca Liberia, cuya capital, Monrovia, aunque formalmente independiente, estaba dominada por el capital norteamericano y se había convertido en un feudo de la compañía Firestone, que controlaba, de acuerdo con las élites locales, 400.000 hectáreas de plantaciones de caucho.

Singapur, la capital de Malasia, concesión de los ingleses en arriendo y convertida después en posesión de la East India Co., y propiedad desde 1867 de la Corona británica, anticipó la formación del protectorado, que se inició en 1874. Otras ciudades importantes en esta época son Kuala Lumpur y Penang.

City of Victoria, Hong Kong, hacia 1891

La formación de la ciudad europea de Singapur se remonta a 1814, con la presencia de suntuosas arquitecturas públicas y privadas en estilos clásicos, en torno a las cuales surgieron después los barrios orientales divididos por comunidades étnicas (musulmanes, malayos y chinos), caracterizados por altas densidades de población, formada por una mezcolanza de numerosos grupos de razas sudorientales[3].

La isla de Hong Kong, ocupada por Gran Bretaña en 1841, al final de la primera guerra del opio, fue cedida por China al año siguiente según lo acordado en el Tratado de Nanjing. Parte de la península de Kowloon –situada al sur de la actual Boundary Street– y la isla de Stonecutters fueron cedidas a Gran Bretaña por los acuerdos de la Convención de Pekín tras la segunda guerra del opio.

La superficie de la colonia aumentó considerablemente con la incorporación a la misma de los nuevos territorios (incluidos New Kowloon y la isla de Lantau), casi 980 kilómetros cuadrados arrendados por 99 años, desde el 1 de julio de 1898 hasta el 30 de junio de 1997. Considerando la escasa población con que contaba en su primer y penoso período de existencia, después experimentó una expansión vertiginosa, debido sobre todo a su condición de puerto franco[4].

Fotos: Abdelrhman 1990, Jasmine Elías, John Bartholomew & Co. Edinburgh y G. William Des Vœux (1903).


[1] El diseño inicial tenía 1.900 m de longitud y 54 m de alto. Sin embargo, en poco tiempo fue necesario aumentar la altura, lo que se hizo en dos fases: de 1907 a 1912 y de 1929 a 1933. En 1946, a consecuencia de amenazas de desbordamiento, se decidió construir una nueva presa a unos seis kilómetros más arriba de ésta. 

[2] En la década de los años treinta contaba con una población de 150.000 habitantes, aproximadamente.

[3] En 1934 alcanzaba la respetable cifra de 525.000 habitantes.

[4] En 1841 tenía 20.000 habitantes, 120.000 en 1862, 283.000 en 1981; 456.000 en 1911 y 1.143.000 en 1931, de los que una parte se concentraban en el núcleo vecino de Victoria.

Juan Carlos Díaz Lorenzo. Licenciado en Historia del Arte por la Universidad de Santiago de Compostela

Durante el siglo XIX la presencia colonial británica en la India se amplió mediante la adquisición de nuevos territorios, como Bengala y el Punjab, por medio de anexiones y confiscaciones a los indígenas y entregas pacíficas de los rajáes. En 1857, superada la sublevación de los cipayos, la India quedó bajo el gobierno directo de Inglaterra y en 1876 se constituyó en imperio. Con la aplicación de las orientaciones económicas librecambistas imperantes, la colonia se transformó en un gran mercado inglés y para su desarrollo se hicieron grandes inversiones de capital.

En el sector agrícola se fomentó la extensión de los cultivos de importación en detrimento de los de subsistencia, alcanzando una gran importancia la producción de algodón, que a comienzos de la década de los sesenta estaba muy potenciado debido a la guerra civil en EE.UU., lo que había provocado la interrupción de los suministros norteamericanos a Europa. 

Sin embargo, en las últimas décadas del siglo XIX, la economía de la India evolucionó hacia una forma mixta, combinando la exportación de materias primas y formas elementales de industrialización. La industria del algodón se desarrolló a gran escala en Bombay, Calcuta se convirtió en el centro de producción del yute, en el territorio de Bengala se explotaron los ingentes yacimientos carboníferos, en Birmania comenzó la extracción de petróleo [1] y en los territorios malayos prosperó la industria del caucho. 

Bombay. Kalbadevie Road (c. 1890)

Al mismo tiempo que se importaron y adaptaron las nuevas tecnologías occidentales, se estimuló la actividad empresarial, lo que permitió, incluso, la integración de los hombres de negocios indígenas, algunos de los cuales alcanzaron posiciones económicas relevantes, como es el caso de la familia Tata, perteneciente a la alta aristocracia hindú, con importantes intereses en el sector algodonero de Bombay, lo que habría de permitirle introducirse en 1902 en el sector metalúrgico y siete años después fundaría la ciudad industrial de Jamshedpur, que pronto se convertiría en un populoso centro productivo. 

Se aprecia, pues, que las actuaciones realizadas en el territorio hindú no eran tanto el resultado de una estrategia teórica preconcebida, como la aplicación de un plan concreto de dominación política y económica. La aplicación del nuevo régimen se consiguió mediante la intervención de las autoridades gubernativas y militares, acuerdos y protección a los principados feudales que aún subsistían, todo con la idea de plegar por la fuerza al acatamiento del nuevo modelo económico, sobre todo en los grandes centros urbanos, a una civilización estratificada por clases y castas y muy atrasada en su desarrollo tecnológico. 

Los mayores esfuerzos se orientaron hacia la construcción del ferrocarril, que se inició con las líneas que enlazaban Bombay y Calcuta con los centros de producción algodoneros, aunque la red inicial se ramificaría muy pronto hasta conformar un sistema nacional. La primera línea férrea de la India, entre Bombay y Thana, tenía 45 km y se inauguró en 1853. Apenas siete años después ya existían 875 km de línea férrea, que sumaban 9.375 km en 1880 y hasta entonces se habían invertido más de 75 millones de libras esterlinas. En 1900, la red ferroviaria sumaba 15.625 km y en 1914, cuando estalló la Primera Guerra Mundial, era de 21.875 km [2]

El primer tren en la India circuló a partir de abril de 1853

Las capitales provinciales, algunas de ellas establecidas en ciudades costeras como Bombay, Madrás y Calcuta y otras del interior, caso de Allahabad, Lahore y Nagpur, se convirtieron en los principales centros de organización de la presencia inglesa en la India. Con frecuencia, en torno a los nudos coloniales existentes –zonas portuarias, fuertes militares…­­– se desarrollaron los centros de las ciudades y en ellos se establecieron las sedes administrativas, ubicadas en edificios de nueva construcción de estilo europeo, con arquitecturas que seguían las líneas neoclásicas o victorianas. 

En las ciudades de Bombay, Calcuta, Madrás y Rangoon se formaron barrios comerciales dominados por los europeos y también se dio el caso de un claro dominio en aquellos donde se establecieron las instituciones públicas y privadas. Los barrios residenciales obedecían, por lo general, a proyectos definidos de planificación, siendo muy interesantes por su ordenación urbanística, propiciando una clara separación de las aglomeraciones indígenas existentes, que, con el paso del tiempo, quedarían relegados a una posición totalmente secundaria. 

En las zonas preferentes suburbanas se levantaron las villas más ricas y suntuosas, dotadas de todos los elementos de lujo y confort necesarios para la vida en el clima tropical y junto a ellas se reprodujeron los equipamientos específicos del modo de vida inglés, es decir, parques, clubes deportivos, hipódromo para las carreras de caballos, campos de golf y cricket, cuyo acceso estuvo casi siempre vedado a los nativos. 

Para el control higiénico de los barrios indígenas, en 1864 se formaron en las ciudades principales unas comisiones sanitarias, siguiendo así las líneas marcadas por la legislación inglesa promulgada en 1859. Debido a las condiciones, entonces muy precarias, en que se desenvolvían las aglomeraciones urbanas, las primeras medidas adoptadas se referían a los servicios más elementales, como el abastecimiento de agua o la salubridad de las calles más importantes. 

Plano de la ciudad de Bombay (1924)

El cambio de siglo propició la aparición de los Improvement Trusts, organismos de carácter empresarial para el control fiscal y de intervención e independientes de las administraciones municipales. A la constitución del Improvement Trust de Bombay (1898), siguieron los de Mysore (1903), Calcuta (1911), Lucknow (1919), Allahabad (1920) y otras ciudades. Esta doble estructura administrativa no sólo confirmó sino que fomentó la división y separación entre ciudad europea y ciudad indígena. 

Los Improvement Trusts concentraron su interés sobre las áreas urbanas que podían ofrecer las mejores perspectivas de inversión y obtención de beneficios, es decir, casi en exclusiva en las áreas europeas, evitando intervenir en las áreas populares salvo en los casos de las epidemias, frecuentes y desastrosas [3], que determinaban el derribo para el saneamiento de los centros antiguos. 

Un análisis de la situación de la vivienda en 1911 en los barrios marginales de Calcuta, indica que era inferior al 20 % el número de las unidades de habitación que podían considerarse aceptables. En los barrios marginales de Bombay, el 96 % de la población habitaba en viviendas de una sola pieza, mientras que en Karachi el 48 % vivía entonces en cuartos ocupados por veinte personas o más, y otras 23.000 personas habitaban en viviendas ocupadas entre 5 y 19 personas [4].

Junto a las ciudades mayores estaban también los acantonamientos militares y las zonas vacaciones y de ocio de los súbditos ingleses. Los acantonamientos aparecen localizados según las necesidades estratégicas y su planificación seguía rígidos esquemas en cuadrícula, con sectores residenciales dispuestos de acuerdo con las jerarquías del ejército y dotados de equipamientos civiles y militares, figurando con frecuencia, en inmediata continuidad, los núcleos de población civil. 

Las ciudades balnearias de nueva fundación, como Simla, Dalhousie y Darjeeling –localidades administrativas de estancia de los gobernadores de las provincias menores y lugares de descanso estival de la población europea de las ciudades mayores– se construyeron formando edificaciones tipo “bungalows”, entre parques, edificios administrativos e instituciones recreativas y deportivas. La población indígena ocupaba barrios separados, por lo general situados en las partes bajas respecto del asentamiento europeo. 

Panorámica del centro de la ciudad de Calcuta, a mediados del siglo XX

Calcuta, fundada en 1632 como puerto comercial y designada capital de la India en 1757, fue residencia de los gobernadores generales ingleses hasta 1859, y desde ese año y hasta 1911, residencia de los virreyes de la Corona. En la primera mitad del siglo XIX, alrededor de los núcleos originarios de la ciudad –la fortaleza, el puerto, el mercado– se formó el área de control político y administrativo de la capital. 

El histórico Fort William está rodeado del parque Eden Gardens de más de 50 hectáreas, en cuyas márgenes surgen los principales edificios gubernativos y administrativos: el palacio de Gobierno (1803), el Town Hall (1844), la catedral de St. John (1847) y el palacio de Justicia (1872), mientras que en el barrio residencial de Alipur se encuentra la residencia del gobernador (Belvedere). Alrededor del conjunto se extienden otros barrios residenciales, con el amasijo de la Black Town hacia el N y el E, subdividida en 15 barrios por algunas calles mayores y enlazada con la orilla occidental del Hoogly por el puente Houra. La población, estimada en 400.000 habitantes a mediados del siglo XVIII, alcanzó 1.132.000 habitantes en 1921. 

Bombay, fundada por los portugueses en 1534, convertida primero en posesión directa de la Corona (1661) y transferida después a la Compañía de las Indias (1668), se levanta sobre una isla, siendo unida posteriormente de manera permanente con tierra firme. El desarrollo europeo data de 1840, con la fundación del primer banco y la llegada del ferrocarril. En el centro surge el Town Hall, de estilo neoheleno, mientras que la estación principal, bautizada Victoria Terminal, se construyó en estilo neogótico. Desde el fuerte, la iglesia y el puerto, la ciudad europea se extiende hacia el S a lo largo de la península, mientras que en el N se forma la ciudad indígena, cerrada al E por las líneas férreas que rodean el gran complejo portuario. 

En los primeros años del siglo XX vivían en Bombay unos 50.000 europeos, que contaba con una población total ampliamente superior al millón de habitantes [5]. El Improvement Trust local realizó una serie de planes parciales, reconstruyendo áreas degradadas, construyendo calles, imponiendo reglamentaciones y acometiendo una actividad edificatoria de carácter especulativo, situación que se prolongaría hasta 1933, en que se incorporó a la administración municipal, quedando así reunificada. 

Victoria Memoral Hall. Calcuta (1906-1921)

Madrás, situada en la costa de Coromandel, fundada en 1639 por la East India Co. con la construcción del fuerte de St. George, también desarrolló un centro administrativo situado en la desembocadura del río Cooum. Como en Calcuta, entre la fortaleza y la ciudad de Georgetown (Blacktown hasta 1906) se dejó una franja de terrenos libres (Esplanade) e incluso con la expansión sucesiva se mantuvieron una serie de parques que separan los núcleos centrales de los barrios suburbanos de Triplicane y Maylapore, al S; de Pursakawan, al W; de Tandiarper, al N, etc. Los barrios residenciales europeos, de hotelitos con jardín (Egmore, Nungabakam) se extienden hacia el interior [6]

Rangoon fue refundada por los ingleses entre 1850 y 1860, sobre una planta en cuadrícula centrada en torno a la pagoda de Sule, con la arteria del Strand trazada a lo largo de las riberas del río y cuatro arterias mayores paralelas, de más de 30 m de anchura, trazadas a intervalos de 240 m entre sí. De N a S las calles tienen las mismas dimensiones e intervalos, con excepción de la Sule Pagode Road, de 65 m de anchura. 

La actividad económica de la ciudad giró desde un principio en torno al tráfico del arroz, madera de teca y productos exóticos. La ciudad presentaba una mezcolanza de numerosas razas de la India y contaba con una colonia china relativamente numerosa. Con el crecimiento urbano derivado de la fuerte concentración de habitantes [7] y con el reforzamiento del centro comercial en la ciudad vieja, se produjo una descentralización hacia las franjas suburbanas de los principales equipamientos europeos (Universidad, hipódromo…) y de los usos residenciales, que se distinguen, en conjunto, por la constante correlación establecida entre altitud sobre el nivel del mar y status socioeconómico. Rangoon, cuarto puerto del Imperio británico, se convirtió también en ciudad capital en el momento en que Birmania se separó de la India, en 1937. 

Colombo. Queen’s House (residencia del gobernador)

El centro urbano de Colombo, con la vieja fortaleza, la Queen’s House (residencia del gobernador), los edificios gubernativos y la iglesia de San Pedro, se extiende hacia la orilla del Indico. A espaldas de la explanada de Galle Face se distribuye el barrio de los hotelitos habitado por europeos recogido en torno al sinuoso Victoria Park. El mayor núcleo indígena es el barrio de Petthan, al E del núcleo blanco. 

La creación de la ciudad de Nueva Delhi, se debe a la decisión de construir una nueva sede para el virrey, con todos los equipamientos propios del gobierno imperial, autónoma en su estructura urbanística y situada en una zona menos periférica respecto del conjunto del país, abandonando así la vieja capital, Calcuta, después de que ésta quedara como residencia del gobernador de Bengala. 

Las razones que impulsaron al Gobierno de Inglaterra a realizar este gran esfuerzo se encuadró en el momento histórico en el que el país se encaminó hacia la constitución de una Commonwealth llamada a vincular entre sí, a escala mundial, los diversos elementos de un complejo sistema económico y político tutelado por la metrópoli. 

El 12 de diciembre de 1911, el rey de Inglaterra Jorge V proclamó el traslado de la sede del Gobierno indio desde Calcuta a su nuevo emplazamiento. La comisión designada para situar el área que resultase más adecuada para el nuevo asentamiento –de la que formaba parte el arquitecto sir Edwin Lutyens– se pronunció a favor de Raisina Hill, una colina al sur de la vieja ciudad de Delhi. El virrey aprobó esta elección y fijó un plazo de cinco años para el desarrollo de las obras. 

Raisina Hilll es una colina situada al sur de la vieja ciudad de Delhi

El programa de construcción de todo el complejo comprendía los edificios destinados al poder legislativo, las oficinas del secretariado, la residencia del virrey y el acuartelamiento del personal de servicio y de los cuerpos de guardia. Lutyens [8], a quien se encomendó la ordenación urbanística, requirió la colaboración, en la parte arquitectónica, de Herbert Baker [9], que se responsabilizó de la construcción de los secretariados y del Parlamento, mientras Lutyens se reservó el proyecto de la residencia del virrey. 

La intención de ambos arquitectos no era otra que la de formar una composición común, de modo que expresase la unidad de las funciones gubernativas. Baker describía Raisina Hill diciendo que, a su juicio, constituía una gran Acrópolis con sus Propileos. El complejo urbano, según sus palabras, sería construido “conforme a las cualidades y tradiciones fundamentales, que se han hecho clásicas, de la arquitectura de Grecia y de Roma” y decía que los edificios han de reflejar también “ciertos aspectos estructurales de la arquitectura india, y han de tener una ornamentación capaz de expresar los mitos, los símbolos y la historia de las gentes del país” [10]

El esqueleto de la capital hindú está constituido por un triángulo equilátero cuyos vértices son los polos funcionales de la organización del asentamiento. La base del triángulo es la Royal Avenue, de 350 m de anchura y dotada de arbolado, que enlaza el centro monumental situado hacia el W –con el palacio del virrey, el Parlamento, las oficinas administrativas, la residencia de los funcionarios europeos– con la Esplanade hexagonal de los dignatarios y soberanos indígenas, miembros de la Cámara de los Príncipes, de 750 m de diámetro, situada hacia el E. El vértice N está constituido por una plaza circular destinada a centro comercial y enlazada mediante algunas radiales con la vieja Delhi y la estación ferroviaria. 

Otras arterias perpendiculares a los lados del triángulo completan el esquema viario en el que se sitúan la Universidad, los hoteles y los templos religiosos, los parques y las residencias. El retículo de las calles aparece completamente jerarquizado, según dimensiones de anchura de 50, 36 y 25 m, dos y una fila de árboles, respectivamente [11]. 

Luytens. Vista del palacio Rashtrapati Bhavan y la columna Jaipur

En opinión de Paolo Sica, “la composición general, incluso dentro de los propios términos de la tradición clásica, dista mucho de ser feliz, y revela, entre otras cosas, una falta de correlación íntima entre la obra de los dos arquitectos” [12]. De los edificios realizados, los debidos a los trazos de Baker forman parte de la tradición eduardiana, con referencias exóticas en los detalles decorativos, mientras que los realizados por Lutyens y, sobre todo, la residencia del virrey, tienen una mayor fuerza expresiva. 

Debe tenerse en cuenta que el complejo de Nueva Delhi es más grande que Versalles. Sólo la residencia del virrey mide en sus dos direcciones principales casi 190 x 160 m. Representa la máxima afirmación, en una sola ciudad, de la potencia colonial del imperialismo inglés en el mundo. En resumen, Lutyens diseñó una espectacular zona administrativa, que se convertiría en legado del imperialismo británico. La avenida conocida como Rajpath o Camino de los Reyes, se extiende desde el Memorial de Guerra, en la actualidad Puerta de la India, hasta el palacio del virrey o Rashtrapati Bhavan. 

El faraónico complejo proyectado para materializar un sueño imperial entonces en decadencia, era el anuncio de toda una época. Terminado en 1931, el gran palacio del virrey tan sólo podría ser utilizado por los ingleses durante 16 años. Coincidiendo con su construcción comenzaron a formarse en la India las corrientes y grupos revolucionarios que, aunque divididos entre sí, tenían en común la idea de luchar contra el sistema colonial inglés, en el que la figura de Gandhi se convirtió en profeta y líder. 

Fotos procedentes de varias páginas de internet relacionadas con la India.


[1] Para su extracción y comercialización, en 1866 se constituyó la sociedad Burmah Oil Company.

[2] Fieldhouse, David. Los imperios coloniales desde el siglo XVIII.  Siglo XXI Editores. Madrid, 2002. 

[3] En la epidemia de cólera de 1897 murió en Bombay el 60 por mil de la población.

[4] Sica, Paolo. Historia del Urbanismo. El siglo XIX. Vol. II. Instituto de Estudios de Administración Local. Traducción de Joaquín Hernández Orozco. Madrid, 1981. 

[5] En 1812 Bombay tenía cerca de 200.000 habitantes y en 1912 casi millón y medio.

[6] En 1921 la población superaba el millón de habitantes.

[7] Se cifraban en unos 92.000 habitantes en 1872 y más de 400.000 habitantes en 1931.

[8] Sir Edwin Landseer Lutyens (1869-1944) está considerado el más grande de los arquitectos de la historia del país. Diseñó numerosos edificios de Gran Bretaña, aunque su mayor gloria la alcanzaría en el diseño de Nueva Delhi. Estudió arquitectura en la South Kensington School of Art, en Londres, entre 1885 y 1887. Su historial está jalonado de importantes proyectos, que le valieron numerosas distinciones y reconocimientos.

[9] Unos años antes, el arquitecto Herbert Baker (1862-1946) había construido el conjunto Union Building en Pretoria, la capital de Sudáfrica, después de finalizada la guerra contra los Bóers. En 1910 se convocó un concurso para la edificación de la nueva capital de Australia. La construcción de una nueva capital en la India, con una posición geográfica más adecuada, respondía también a la unidad de favorecer la unidad del elemento hindú y musulmán tras la reunificación de Bengala.

[10] Sica, Paolo. Op. cit.

[11] La ciudad estaba prevista para albergar unos 70.000 habitantes. En 1931 había alcanzado 30.000 habitantes.

[12] Sica, P. Op. cit.